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viernes, 25 de marzo de 2011





Creéme, es difícil mirarte a los ojos, cada vez que te veo.
A una acera de distancia, comentas y me miras, con esa mirada soberbia y prepotente, "es la guerra" es lo que agonizan tus ojos.
Sé que hablas de mi.
Y yo, del enfado, acabé en la habitación de otro.
¿Cuándo me convertí en esto?
Hasta ahora, jamás me había temido tanto a mi misma. Soy orgullosa, y ahora me doy cuenta de que lo llevo demasiado lejos. Pero qué difícil es admitir que no quiero perder esta lucha, y mientras los cañonazos resuenan a mi alrededor, y mi piel se eriza con el sonido de tu voz, me repito a mi misma, que si hace falta, moriré en el campo de batalla.
¿Por ti?
Ya no estoy tan segura de la respuesta.
Pero no enfundes el sable todavía. Esta guerra, acaba de empezar.

martes, 8 de marzo de 2011





Hay mañanas, en las que te levantas con un sentimiento extraño. Quizá se trate simplemente del cielo, que en vez de brillar azul, hoy está gris. Quizá no sea el cielo, sino, el ligero viento, que susurra palabras, que nunca fueron dichas, en tu oído, suavemente, cuando pasa.
Pero hoy me siento distinta. Después de haber compartido tu cama, y tus caricias, tus besos y tus sonrisas, después de haber reido juntos, y haber bailado bajo la lluvia, y haber superado nuestro miedo a la oscuridad juntos, algo me dice, que sin embargo, no conozco nada ti. Que por primera vez, juegas a un juego al que yo no sé jugar, porque yo no sé esconder lo que siento, yo no quiero esconder lo que pienso, y si tengo que llorar, lloro.
Tu sin embargo vives detrás de la fortaleza de un castillo, con un dragón en la puerta, y te escondes con los smiths en la torre más alta, cantando tus penas, cuando en el fondo, no tienes ninguna.
¿Tengo que armarme con una espada, y rescatarte al final de las escaleras de caracol? ¿Y si llego arriba, y sigues sin quere abrirte? Tendré que llevar conmigo las luces de colores que tanto te gustan para iluminar los caminos oscuros, esta noche.
Y ahora mismo quizá, decida, que no quiero volver a verte.
Quizá, esta noche decida que quiero llorar hasta que todo lo de ti se haya ido.
Me harté de los cobardes, me harté de luchar contra las olas, en la proa de una barco que no avanza.
El día que seas tú, el que decida armarse de una coraza, y derribar al dragón, sabes donde encontrarme, en lo más alto de esa torre, rodeada de cigarros y libros, The doors y Alberta Hunter para bailar y reir juntos.
Y sino, ale, que te vaya bonito.



Yo si sé estar sola, yo si sé bailar sola, y ahora mismo, no te necesito.
"You keep playing, what you shouldn't be playing,
And you keep thinking that you will never get burnt

I just found me a brand new box of matches..."
Por ahora, me voy a secar el pelo, pintar las uñas, y después de la reunión con el equipo, voy a ir a ver la exposición de Jacques Henri Lartigue.
Sola, y con una sonrisa muy grande.

lunes, 7 de marzo de 2011





Qué poquita cosa eres, y qué poco me he dado cuenta.
A veces, cuando el sentimiento de culpabilidad por haber sido tan débil, te aborda, te preguntas una y otra y otra vez, ¿Cómo no lo he visto? De verdad me dejé engañar por esa sonrisa tan dulce y esa mirada de lado, que estudia todo lo que hay en tu interior.
Pero ya no más.
Ya no me siento sola si no te tengo, ya no tengo miedo a mirarte a la cara y a decirte, que no te quiero.
If he only knew he is hiding, he's afraid of showing himself, if he asked me for help  I’d grab his hand, and take him through the rain to new lands, yet to be discover, where we can declare the world ours, and where I don’t need to be afraid of losing control, we could make true all of those dreams we wonder about at the rhythm of the doors, lying on his red couch, while the cigarettes consume in our hands.
Instead, at the silence of this room, where we breath together, we just exist, we just belong to each other for a few seconds and then, we consume slowly, and feel the panic festering in our mouths, and the future signed in the tips of my fingers while I caress his delicate, pale, skin.